miércoles, 8 de junio de 2011

EDUCACIÓN VIAL – “UN CAMINO HACIA LA VIDA” (Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología 2007).

“Vivimos tiempos en que el país se encuentra conmovido por situaciones ligadas a la seguridad vial que nos exceden como individuos y nos interpelan fuertemente como comunidad. Miles de vidas humanas se pierden, víctimas de accidentes de tránsito cuya gravedad se multiplica dolorosamente en la expresión de los medios masivos de comunicación y en la experiencia vital de cada uno de nosotros.
El campo educativo no está ajeno a esta experiencia: estudiantes, docentes y padres han sido víctimas de tragedias que en muchos casos podrían haberse evitado”.


La sociedad argentina ha comenzado a alarmarse cada vez más acerca de la problemática del Tránsito, y en los últimos años, ha demostrado gran interés y preocupación, a raíz del alto número de víctimas de accidentes. La problemática, ocupa un elevado nivel de difusión en los medios de comunicación, dando lugar al compromiso de ciudadanos que realizan diferentes propuestas a las autoridades encargadas de dicha temática, con el fin de una solución certera.

Esta preocupación ataña no sólo al ámbito Nacional sino también Internacional. La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró al año 2004 como el “Año de la Seguridad Vial” con la finalidad de reducir y finalizar con el fenómeno de la inseguridad vial, por medio de diferentes acciones. Los accidentes de tránsito, constituían en ese año, la décima causa de muerte en el mundo, y eran considerados por la OMS como una epidemia; y se estima que de no tomar medidas acordes a la situación, se constituiría en la tercera causa de mortalidad para el año 2020.
En Argentina, se ha declarado al 2007 como el Año de la Seguridad Vial (Decreto Presidencial N° 1724 de 2006). En este contexto, el Ministerio de Educación, Ciencia y Tecnología de la República Argentina, junto con otros organismos oficiales, organizaciones no gubernamentales e institutos del sector privado relacionados con esta problemática, amplió las acciones propensas a generar múltiples y diversos espacios escolares e iniciativas pedagógicas para la reflexión de docentes, alumnos y padres, sobre el tránsito y la circulación, para garantizar que se brinde educación vial en todas las escuelas del país.

En este marco, la indignación y preocupación por la protección de la vida, vinculada a la seguridad vial, es una constante entre diversos actores, y a la vez, una problemática que nos ataña a todos. Es necesario ser seres participativos y responsables, capaces de adoptar actitudes correctas y respetar diversas normas. Así como también, el Estado debe cumplir con sus obligaciones, como el mejoramiento de los caminos y de la señalización, realizar controles efectivos, sancionando a los infractores, entre otras.

Es necesario, desterrar la idea sembrada socialmente, acerca de que los accidentes son sólo producto de circunstancias fatales e inevitables, o responsabilidad de terceros. Si avalamos esto, nos quitamos nuestras propias responsabilidades, y la posibilidad de cambiar, para lograr el incremento de la seguridad en el tránsito, además de restarle importancia a la educación vial. Contrariamente, las estadísticas indican que los tres grandes componentes que interactúan en el sistema del tránsito son, el ser humano, el vehículo y el ambiente.
“ LA EDUCACIÓN SISTEMÁTICA ES UNO DE LOS PILARES PRINCIPALES DE ACCIÓN PUBLICA PARA LA DISMINUCIÓN DE LOS SINIESTROS VIALES Y EL INCREMENTO DE LA SEGURIDAD VIAL “ ya que precisamente, es el ser humano, quien causa mayor cantidad de accidentes de tránsito. Bajo este aspecto, la educación sistemática es uno de los pilares fundamentales de acción pública para la disminución de accidentes/ siniestros y la seguridad vial.

En este contexto, entonces, es donde debemos cuestionarnos sobre las posibilidades de la educación vial y de la función de las escuelas, los docentes y también fundamentalmente de los padres, al respecto. ¿Podemos implicarnos e implicar a las nuevas generaciones en un cambio de actitud a la hora de transitar por la vía pública? ¿Corresponde a la escuela abrir un espacio de reflexión sobre la circulación, el tránsito, los accidentes viales?

Las escuelas tienen responsabilidad en la educación de las jóvenes generaciones, y sus docentes están en condiciones de realizar un importante aporte a la sociedad, en conjunto al que pueda ofrecerse por medio de otras instituciones y medios (como la familia, las organizaciones civiles, las de promoción de la salud, los medios masivos de comunicación, etc.) generando múltiples espacios y propuestas para la educación vial de sus alumnos.

Además se trata de una variada y amplia participación, impostergable y de vital importancia, en la medida en que se propone comprometer a los ciudadanos en el cuidado y la preservación de la vida personal y comunitaria.
DEBEMOS FAVORECER APRENDIZAJES QUE APORTEN A LA MODIFICACIÓN DE AQUELLAS CREENCIAS Y PRÁCTICAS SOCIALES QUE ESTÁN EN LA BASE DE LA GRAVE SITUACIÓN ACTUAL.

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